La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha galardonado a los dos científicos con su mayor reconocimiento por el descubrimiento de la organocatálisis asimétrica, una nueva y precisa herramienta para la construcción molecular.

Según avanza la industria, la habilidad de los químicos para crear nuevas moléculas capaces de formar materiales elásticos y duraderos, almacenar energía o inhibir el desarrollo de las enfermedades es cada vez más demandada. Nuevas necesidades requieren de nuevos materiales y, por tanto, de nuevas maneras de conseguirlos.

Todo este entramado requiere de catalizadores, sustancias que controlan y aceleran las reacciones químicas sin formar parte del producto final. El cuerpo humano no es una excepción, pues también contiene miles de catalizadores en forma de enzimas, que cincelan las moléculas necesarias para vivir.

En principio, solo existían dos tipos de catalizadores que permitían a los químicos desarrollar su trabajo: los metales y las enzimas. Sin embargo, en el año 2000 todo cambió. Desde Alemania y Estados Unidos se estaba gestando una revolución química de forma simultánea cuando Benjamin List y David MacMillan, cada uno de forma independiente, desarrollaron un tercer tipo de catálisis: la organocatálisis asimétrica, capaz de construir sobre pequeñas moléculas orgánicas.

Hasta el descubrimiento de List y MacMillan solo existían dos tipos de catalizadores

Sus herramientas han supuesto una revolución en la construcción de moléculas, un hito que no ha pasado desapercibido para la Real Academia de las Ciencias de Suecia, que ha galardonado su descubrimiento con el Premio Nobel de Química 2021. «Este concepto de catálisis es tan simple como ingenioso, y el hecho es que mucha gente se ha preguntado por qué no habíamos pensado en ello antes«, afirma Johan Åqvist en un comunicado, presidente del Comité del Nobel para Química.

Responsables con el medio ambiente, baratos y eficientes

Los catalizadores orgánicos tienen un marco estable de átomos de carbono al que muchos grupos químicos pueden unirse. Estos suelen contener elementos tan comunes como el oxígeno, el nitrógeno, el azufre o el fósforo, lo que significa que estos catalizadores son responsables con el medio ambiente y baratos de producir.

La expansión de estos catalizadores orgánicos ha sido muy rápida, pues tienen la capacidad de llevar a cabo la catálisis asimétrica. Y es que cuando las moléculas se construyen, se dan situaciones en las que dos moléculas distintas se pueden formar, siendo una un espejo de la otra. Sin embargo, los químicos muchas veces solo necesitan una de ellas, particularmente en la producción farmacéutica.

Estos catalizadores son responsables con el medio ambiente y baratos de producir

La organocatálisis se ha desarrollado a gran velocidad desde el año 2000 y List y MacMillan siguen siendo líderes en este campo, demostrando que los catalizadores orgánicos pueden ser utilizados para llevar a cabo multitud de reacciones químicas. Gracias a ello, los investigadores ahora pueden construir prácticamente cualquier cosa, desde productos farmacéuticos hasta moléculas utilizadas para capturar luz de un modo mucho más eficiente.

Los organocatalizadores están aportando grandes beneficios a la humanidad, y es por ello que el descubrimiento de List y MacMillan no haya sido pasado por alto, reconociendo su gran labor con el máximo galardón posible

Por AAM

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