Es importante que las universidades mexicanas, a través de su planta científica e infraestructura, intervengan en los procesos tecnológicos derivados del litio, pues este elemento químico es considerado el oro blanco o mineral maravilla que está evolucionando los sistemas productivos de los países desarrollados, aseguraron Guillermo del Carmen Tiburcio Munibe y Jesús Leobardo Valenzuela Figueroa, catedráticos en la División de Ingeniería de la Universidad de Sonora.

En la conferencia Química y metalurgia del litio. Mitos y realidades, Tiburcio Munibe señaló que el litio es un elemento importante porque hay diferentes campos industriales a nivel mundial que lo utilizan para su producción en baterías de celulares, computadoras y hasta en fármacos que son aplicados para el trastorno bipolar.

“Al hacer combinaciones con otros elementos y con el agua, el mineral genera propiedades activas muy generosas, y el objetivo es proponer aspectos técnicos en la industria nacional productora de litio para que se unifiquen con herramientas de análisis teórico emanadas desde la academia”, dijo.

Propuso que las universidades sean centro de desarrollo de la tecnología porque cuentan con el equipo para sacar adelante proyectos de investigación interesantes con aplicación a la industria, y gran parte de la planta académica cuenta con los conocimientos adecuados para las líneas de estudios que el sector empresarial demanda.

Recordó que el litio es un elemento químico que en la tabla periódica se encuentra en el grupo 1, entre los componentes alcalinos. En su forma pura, es un metal blando, de color blanco plata, que se oxida rápidamente en aire o agua, su densidad es la mitad del agua, siendo el metal sólido más ligero.

Al igual que los demás metales alcalinos, dijo, es univalente y muy reactivo, aunque menos que el sodio, por lo que no se encuentra libre en la naturaleza y se emplea especialmente en aleaciones conductoras del calor y en baterías eléctricas, y sus sales, en el tratamiento del trastorno bipolar.

Abundó que el oro blanco fue descubierto por Johann Arfvedson en 1817, en Suecia, pero en 1818 Christian Gmelin fue el primero en observar que las sales de litio tornan la llama de un color rojo brillante. Ambos intentaron, sin éxito, aislar el elemento de sus sales, lo que finalmente consiguieron William Thomas Brande y Humphrey Davy mediante electrólisis del óxido de litio.

Referente a México, comentó que los estados donde se registra mayor yacimiento de este mineral son Baja California, Sonora, Zacatecas, Durango y Coahuila, pero aún no existe la infraestructura nacional para extraer o separar el metal en su estado natural porque posee impureza con el sulfato, cloruro, potasio, sodio y, el más difícil, boro.

La demanda a nivel mundial, señaló, es de forma creciente a los dos millones de toneladas, y su mayor demanda proviene de Europa, América del Norte y Asia, que son productores de pilas para computadoras portátiles, cámaras fotográficas, celulares, aparatos domésticos electrónicos, refrigeraciones, bicicletas y medicamento para uso exclusivo del sector salud.

El litio y su futuro en la industria automotriz

Por su parte, el académico Jesús Leobardo Valenzuela Figueroa, habló sobre el uso y el futuro generoso que ofrece el litio en el ramo de la industria automovilística, pues se ha demostrado que los procesos de elaboración de baterías van dirigidos con propiedades que caracterizan a este mineral.

“Lo atractivo para la ciencia es la alta actividad con otros elementos que lo hace candidato ideal para aplicación en baterías, y como relevancia se puede mencionar que este factor puede ser útil aún más en las instituciones de educación superior en proyectos científicos”, sostuvo.

Indicó que los países desarrollados, como Japón, Estados Unidos y naciones de Europa, están en una carrera para desarrollar baterías recargables de litio con alta capacidad por su alta densidad de energía.

Los mayores descubrimientos del mineral hacen referencia al “triángulo del litio”, compuesto por el salar de Uyuni, en Bolivia; el salar de Atacama, en Chile, y el salar del Hombre Muerto, en Argentina, que concentra aproximadamente entre el 50 y el 85 % de este metal; mientras que el crecimiento acelerado en el uso del ion-litio ha provocado que la tonelada de litio suba su precio, desde los 450 dólares que costaba, en 2003, hasta los 3,000 dólares, en 2009, detalló.

En México, dijo, algunos proyectos registrados ante el gobierno federal que están vinculados con el litio están ubicados en Jalisco, Zacatecas, Coahuila, Chihuahua, Baja California y Sonora.

“La principal ventana en nuestro estado es el municipio de Bacadéhuachi, después se puede mencionar a Agua Prieta, Nogales y Sahuaripa. El potencial en México todavía no representa números a nivel mundial porque no están las condiciones de inversión, pero algunos países ya están volviendo la vista hacia acá”, concluyó.

Por AAM

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *